Copyright 2006-20011
Donatello
Kids
Adapta
Easy
Nature
.
Los colores forman parte imprescindible del mundo de la decoración. La sensibilidad que en las personas se desarrolla a partir de la visualización de un color depende de distintos factores: social, cultural y antropológico. Esto hace que no exista un verdadero código universal de los colores aunque sí que podemos clasificarlos en distintos grupos gracias a las ondas electromagnéticas que emiten y de los significados que reciben en nuestra cultura.
Lo que sí es cierto es que los colores pueden lograr que se desencadene una serie de sensaciones y estados de ánimo. Gracias a esto, podremos lograr, con una combinación adecuada de colores, crear los ambientes más variados. Una sabia aplicación de los distintos matices cromáticos puede incluso destacar o disimular las partes u objetos de la casa que deseemos.
Según la clasificación de colores de acuerdo con las ondas electromagnéticas emitidas, éstos se dividen en dos grandes grupos: colores cálidos o fríos. A los colores cálidos pertenecen aquellos capaces de estimular, energizar, favorecer la actividad física y mental, y también se les atribuye la capacidad de penetrar más profundamente en los tejidos del cuerpo humano. Sin embargo los fríos son los que el cuerpo absorbe más superficialmente, son relajantes y estimulan el sueño.
La clasificación cromática que se puede realizar a partir de los valores sociales de la cultura occidental, atribuye a cada color varias cualidades o significados. A través de estos significados, se genera todo un lenguaje con el que expresar cientos de ideas, sensaciones, emociones. El rojo, sin ir más lejos, en nuestra cultura significa ira, alarma, fuego, sangre y peligro (señales de tráfico). Debe utilizarse con mucha prudencia debido a la sobreexcitación que puede causar.
El verde es el color de la naturaleza y tiene una gran virtud: dependiendo de las tonalidades con las que se combine, puede resultar cálido o frío. El blanco es el color de la pureza para nosotros y, sin embargo, en Japón es el color de luto. El amarillo es sol, luminosidad, vitalidad... todo lo relacionado con la vida, mientras que el azul es el color de la paz